Diferentes, así somos. Una mezcla
entre verdades y mentiras, amor y odio, felicidades y agonías, lo cierto es que
tenemos los pies en la tierra y la yema de los dedos en las nubes.
Suelo caminar con los audífonos
encarnados, pero me gusta observar, imaginar historias, ver a los ojos a cuanta
persona pasa y por qué no enamorarme por un instante, tanta diversidad es como
estar en un paraíso, es brincar entre los renglones de un catálogo universal
que desata curiosidad y empatía.
Estar rodeada de mentes abiertas
y estrechas hacen que mi mente se revolucione en cada andar, me demuestra que
la felicidad va más allá de lo pensable. Las normas de la etiqueta y el
protocolo se rompen cuando miras medias rotas, barbas, lápiz labial, franelas,
corbatines, tirantes, botas, vestidos de encaje y más que eso tantas sonrisas,
gente que se quiere “a pesar” de ser distintas.
Dar ese chance al mundo de
mostrarse ante nuestros ojos incrédulos, que nos abra el alma a la paleta de
colores infinita y que nos llene las manos de otras manos es el milagro que se
abre al cielo.
"Porque esta vida es un milagro abierto..." Jorge Debravo