Puede que no sea falta de amor, ni falta de ternura, ni de placer, ni de tacto, ni de palabras. En realidad es la sobra de caminos, caminos que separan a las personas; No se sabe ni cómo, ni cuándo.
Tal vez todo esto fue un error. Te lo contaré cuando tenga 40, cuando lleguen a mi tus aromas y tus texturas, cuando me haga falta dormir a tu costado -como probablemente será en los siguientes 15 años-, cuando ya no tenga contactos en mi celular para llamar y contarles mis alegrías, cuando comience a olvidar tu estatura y tu anchura, cuando deje de darme gracia recordar tu cara amargada. Quizá puede que la historia sea distinta y nada sea un error.
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